CHARLES BUKOWSKI. ¿“ESCRITOR MALDITO”?
- L.E. SABOGAL

- 25 ene
- 5 Min. de lectura
Hoy quiero presentar a mis lectores a un autor muy mencionado, pero poco conocido en realidad. Uno de mis profesores en la universidad, recién desempacado de sus estudios de literatura en el exterior, trajo su obsesión por dos autores que comenzaban a convertirse en lo que hoy llaman autores de culto: Céline (Voyage au bout de la nuit), y Charles Bukowski, de quien hablaré en este breve ensayo.
Allí comenzaron mis lecturas de autores extraños, por llamarlos de alguna manera, pero que ejercieron fuerte influencia en mis preferencias literarias.

Fue Paul Valéry, escritor francés, quien popularizó el término en su ensayo “Les poètes maudits” (1884) refiriéndose a escritores franceses del siglo XX que vivieron vidas bohemias y atormentadas (Baudelaire, A. Rimbaud, etc.). Aunque se trataba de un ensayo laudatorio, la expresión se utiliza para mencionar autores que no siguen las convenciones sociales, ni los cánones literarios; Bukowski sería uno de ellos en el panorama literario estadounidense.
Para quienes no han leído su obra, Charles Bukowski (1920-1994) es conocido por su vida caótica de alcohol, mujeres y excesos. Pero la etiqueta de escritor maldito ha eclipsado lo esencial de su postura. Adentrarse en sus escritos nos deja una impresión más profunda, especialmente en sus poesías y en su inagotable correspondencia, donde descubrimos una sensibilidad radical que se expresa deliberadamente con una voz áspera, desde la experiencia, de alguien que observó el mundo con lucidez y lo tradujo en palabras sin medir prejuicios.
Bukowski escribe desde abajo, desde el suelo de la sociedad. Trabajó durante muchos años en oficinas de correos, vivió en habitaciones miserables, y convivió con la pobreza como experiencia cotidiana. Y es de aquí de donde surge su propuesta estética, su obra es una forma de honestidad: no elogia el exceso, lo expone; no celebra la miseria, la mira de frente y la convierte en lenguaje. Su obra nace de la experiencia misma, Bukowski fue un observador radical de la fragilidad humana, no escribió para provocar, su mirada no busca lo elevado sino lo verdadero.
En novelas como Cartero (1971) o Factótum (1975), su alter ego, Henry Chinaski, es un hombre cansado, contradictorio, a veces desagradable, que observa el absurdo del trabajo mecánico y la humillación diaria con sarcasmo y lucidez. El personaje de Henry Chinaski no se rebela contra el sistema, muestra cómo desgasta y degrada a las personas; no aprende grandes lecciones ni se transforma, simplemente sigue adelante, vive, sobrevive, observa.
En Love is a Dog from Hell (1977), el amor aparece como una experiencia contradictoria, su visión del mundo es trágicamente lúcida: amar, vivir y escribir implican exponerse al fracaso. No hay desprecio por el amor, sino aceptación de su complejidad.
En Women (1978), a pesar de la crudeza del lenguaje, se revela una faceta de su sensibilidad: la incapacidad de amar de forma estable, el miedo al compromiso y la soledad como leit motif. No es un relato machista, aquí el autor expone un vacío emocional que reconoce sin excusas.
Bukowski no escribió para ser admirado, sino para ser verdadero, su sensibilidad no es amable, pero es auténtica. Reducir al escritor a su biografía caótica es desconocer el valor de una obra incómoda que no ofrece redención ni moralejas.
En los poemas de Bukowski encontramos una sensibilidad diferente de la expresión clásica y lírica; es una sensibilidad áspera, directa, a veces brutal, pero profundamente humana. Sus poemas están llenos de compasión por los perdedores, por los que no encajan, por quienes fracasan en una sociedad que se rige por valores meramente materialistas. Aquí algunos ejemplos.

Pájaro azul
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que está ahí dentro.
…………
hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?
Este poema, citado y analizado en múltiples estudios críticos, contradice la idea de un Bukowski insensible. La dureza en su caso no es una virtud, es un mecanismo de defensa. Esa tensión entre sensibilidad y coraza atraviesa toda su obra.
En el poema The Laughing Heart (incluído en Burning in Water, Drowning in Flame), escribe:
El corazón que ríe
tu vida es corta, no dejes que sea golpeada contra la húmeda
sumisión, mantente alerta, no hay salidas
hay una luz en algún lugar, puede que no sea mucha luz pero
vence a la oscuridad
mantente alerta, los dioses te ofrecerán oportunidades,
conócelas, tómalas
…………
tu vida es tu vida
conócela mientras la tengas
tú eres maravilloso
los dioses esperan para deleitarse
en ti.
Aquí el tema es la resistencia ante la rutina y la opresión, y la posibilidad cierta de una luz que se abre en el camino. No hay cinismo, no hay derrota, hay una especie de aliento torpe pero sincero. No promete finales felices, ofrece dignidad.
Confesión
Esperando a la muerte
como un gato
que saltará sobre la
cama.
Estoy apenado por mi esposa.
Ella verá este
cuerpo
rígido
y blanco.
…………..
Quiero que sepa
que todas las noches
durmiendo a su lado
incluso las discusiones
inútiles
fueron cosas
espléndidas.
Y las duras
palabras
que siempre tuve miedo de
decir
pueden ahora ser
dichas:
“Te amo”
¿Habrá mayor demostración de sensibilidad en este poema? La declaración de amor, supuestamente póstuma del autor, solo nos habla de un sentimiento resguardado hasta el final, de una coraza que nunca caerá en vida.
Lanzar los dados (Roll the Dice)
Si vas a intentarlo. Ve hasta el final.
De otra forma ni siquiera comiences.
………
Estarás a solas con los dioses
y las noches se encenderán con fuego.
Hazlo, hazlo, hazlo.
Hazlo.
Hasta el final,
hasta el final.
Llevarás la vida directo a la perfecta carcajada.
Es la única buena lucha que hay.
Lanzar los dados es un poema que habla de la vocación artística (de escribir), y del costo existencial que debe asumirse con un compromiso absoluto.
En el poema The love poem, por ejemplo, Bukowski muestra cómo el afecto convive con el caos cotidiano. La emoción no se manifiesta con elevado lirismo, sino con cansancio y contradicción; esta forma de expresarse es, precisamente, lo que hace de su poética, original como ninguna otra.
En una entrevista recogida en Conversations with Charles Bukowski (University Press of Mississippi, 2003) afirmó: “si no sangra un poco no es real”. Esa frase resume su ética literaria. No escribió para agradar ni para escandalizar, sino para decir la verdad tal como la percibía. Su sensibilidad no es delicada, pero sí profundamente humana.
Quizá es el momento de releer a Bukowski sin el ruido del mito. No como el escritor maldito, sino como el poeta que, escondido tras la aspereza, nunca dejó de escuchar al pájaro azul que aún hoy sigue intentando salir.
Fuentes y referencias
Bukowski, Charles. The Last Night of the Heart Poems. Ecco Press,1992.
DeBritto, Abel. Charles Bukowski, King of the Underground. Palgrave Macmillan, 2013.
DeBritto, Abel. Charles Bukowski, On Writing. Harper Collins Publishers, N.Y. 2015.
Arabia Durán, Catalina. 9 poemas de Charles Bukowski, en culturagenial.com
Poemas de Charles Bukowski, en zendalibros.com / Y en ciudad seva.com






Comentarios